FELIP MASSOT, PRESIDENTE DE GRUPO INMOBILIARIO VERTIX

De Belianes, a urbanizar el Baix Llobregat

ROSA SALVADOR – LA VANGUARDIA - 16/03/2003

La ruina del molino familiar llevó a Massot al negocio inmobiliario, en el que hoy factura 180 millones

Felip Massot es uno de los promotores que ha cambiado el mapa de Catalunya a través de la urbanización del Baix Llobregat, desde Gavà, donde empezó su actividad promotora en los años setenta, hasta otras localidades como Viladecans, Sant Feliu de Llobregat, El Prat, Canovelles, Sant Cugat o Sitges, haciendo de su empresa, Vertix, la segunda inmobiliaria de Catalunya. Pero lo que de verdad enorgullece a Massot es haber cambiado el nomenclátor de Barcelona y haber encontrado un hueco para su pueblo, Belianes, localidad leridana de 560 vecinos que da nombre a una tranquila plaza promovida por la propia Vertix donde antaño se levantaba el campo de fútbol del Espanyol en Sarrià.

Massot nació en 1945, primogénito de un pequeño comerciante que tenía en casa un molino de aceite. En 1961 su padre se arruinó y el joven Felip se puso a trabajar. A los 15 años fue mozo en una gasolinera de Andorra, ayudante de camionero y luego empleado del camping La Ballena Alegre de Viladecans. “Trabajábamos mucho”, dice Massot, y con su sueldo, trabajos ocasionales del padre y labores de costura de la madre se sostenía la familia.

En 1969 prueba fortuna en los negocios y monta una oficina de compraventa de pisos en Viladecans, que crece rápidamente hasta dar trabajo a otros de sus familiares. Esta expansión y un crédito bancario le permiten, en 1971, empezar su primera casa en Gavà. Con todo, el crecimiento de Vertix se acelera a partir de los años ochenta, cuando logra superar las 200 viviendas construidas al año.

Las promociones de hace 30 años no se parecen en nada a las actuales. “Los criterios urbanísticos y las características de las viviendas que se construían entonces no serían hoy asumibles para los promotores ni serían aceptadas por usuarios o ayuntamientos”, asegura Massot. Lejos de los primeros bloques de pisos de Gavà, Vertix construye hoy desde casas pareadas en Sant Cugat hasta viviendas de lujo frente a un pequeño puerto en l'Ametlla.

Felip Massot ganó notoriedad pública a raíz de un escándalo político (el cambio de uso del polígono Mas Blau, en El Prat, que se vinculó a la compra de unas fincas de la familia del ex conseller Antoni Subirà por parte de Vertix). La causa fue archivado y Massot defiende en ese caso y en general la honestidad de los políticos en su relación con el sector inmobiliario. “La corrupción personal es rara, además de difícil, porque siempre hay varias instituciones y personas de distintos colores políticos implicadas en cada trámite urbanístico”, explica.

Otra cosa es la exigencia habitual al promotor de que financie insfraestructuras y equipamientos públicos, que después inaugura el alcalde como fruto del éxito de su gestión. A los promotores que critican esas prácticas Massot les recuerda que edificar bloques de pisos no es un derecho asociado a la propiedad de un terreno, sino una concesión administrativa, y que es justo que parte de las plusvalías que genera la promoción revierta en la ciudad.

Massot no oculta su buena relación con los políticos. Nacionalista declarado y de talante progresista, proclama su amistad con líderes de CiU como Josep Antoni Duran o Artur Mas, así como con alcaldes y concejales del “cinturón rojo”, socialistas y comunistas, del Baix Llobregat.

Aficionado a la navegación, sus días de ocio los pasa en S'Agaró, pero mantiene su vínculo “nostálgico y sentimental” con Belianes, donde ha financiado el principal equipamiento cultural: el Museu de l'Oli, un viejo molino restaurado que alberga también una exposición sobre la vida rural. Massot es también empresario en Belianes, donde es socio de una nueva fábrica de cerámica.

Vertix construyó el año pasado 800 viviendas y facturó 180 millones de euros, y su reto es seguir creciendo un 5% anual en los próximos años. La firma dio un giro a su estrategia tradicional en el 2002 y empezó a operar fuera de Catalunya. Ha incorporado a la empresa a sus dos hijos mayores, Jaume (en el área de nuevo suelo) y Elena (adjunta a la dirección), a la vez que ha impulsado su profesionalización con el fichaje de un director general, Francisco Pérez, externo a la familia.